Rogue One – La atrevida apuesta de Disney

 Desde Disney ya nos avisaron de que Rogue One era un experimento con el que no esperaban el mismo éxito cosechado por el polémico episodio VII de la saga, que levantó aplausos y maldiciones a partes iguales. Disney se veía por primera vez con la presión de contar, fuera de las series de televisión, videojuegos, novelas o cómics, una historia diferente alejada de las aventuras de la familia Skywalker. Esa historia tuvo desde el principio un planteamiento sencillo: cómo un grupo de rebeldes lograba hacerse con los planos de la Estrella de la Muerte.

Mientras que la gran mayoría sentía curiosidad por conocer dicha historia, desde el principio ya hubo quienes desestimaron un argumento tan pobre, ya que en el antiguo Universo Expandido esa misma historia se había contado no una, sino tres veces.

Los rumores sobre la desaparición de la clásica entradilla al principio de la película, las inesperadas regrabaciones de escenas por parte de los ejecutivos de Disney y el hecho de que la banda sonora se tuvo que grabar en apenas cuatro semanas no parecían augurar nada bueno al futuro de la película.

Y pese a todo, tras dos visionados, no tengo ningún reparo en poder afirmar que Rogue One es una digna historia del universo Star Wars.

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Ese mágico toque Disney que tanto parecía envolver El Despertar de la Fuerza y que no parecía casar con las viejas películas, casi desaparece en esta película, otorgándonos la historia más oscura y realista desde El Imperio Contraataca, difuminando el conflicto entre buenos y malos con algunas escenas que jamás esperaba ver en una película de Star Wars dirigida por la compañía del ratón más famoso del mundo. En Rogue One conocemos las preocupaciones de la Alianza Rebelde, sus conflictos internos, las duras decisiones que deben tomar y las luchas de poder de los imperiales fieles al régimen de Palpatine.

La película recurre a técnicas narrativas nunca antes usadas en la saga, como los flashback, rótulos informativos o los saltos temporales, para contarnos más sobre el personaje protagonista y las localizaciones, y si bien la historia tarda un poco en arrancar, una vez nos atrapa no nos suelta hasta que los títulos de crédito aparecen en pantalla.

El argumento, sin quebrarse mucho la cabeza, tiene sentido, enlaza a la perfección con el episodio IV y rellena uno de sus vacíos argumentales más destacados de manera soberbia y creíble. El desarrollo de la acción es lo más realista que he visto en la saga. Por primera vez podemos disfrutar de auténticas batallas espaciales y terrestres espectaculares que van más allá de destruirse unos a otros. Distinguimos todo un ejército con diferentes objetivos, diferentes escuadrones y aunque sabemos que los rebeldes jamás ganarán la guerra contra el Imperio en esa batalla, nos sentimos unidos a ellos al verles luchar por el ideal que dará nombre a la siguiente entrega en la cronología de la saga: Una Nueva Esperanza. Ese es el mensaje que nos deja la película en su último momento.

La estética es brillante y nos hace regresar de golpe a la trilogía clásica. Los efectos especiales están a la altura de saga, con un acabado espectacular. Cabe destacar la utilización de CGI para traer de vuelta al fallecido Peter Cushing como el Gran Moff Tarkin y a otro clásico de la saga que prefiero no desvelar. La recreación es asombrosa, aunque en algunos momentos alcanza ese valle inquietante que tanto temen los expertos en efectos especiales. Solo espero que dentro de quince años, estas recreaciones no resulten tan llamativas con la evolución de la tecnología, aunque siempre nos quedará la posibilidad de sustituirlas por un nuevo modelado, ¿eh, George?

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El director Gareth Edwards se veía en la tesitura de tener una legión de fans de todas las épocas, cada uno con gustos propios, esperando ver el resultado de su trabajo, y se las ha apañado para darles a todos su momento de nostalgia. Tenemos cameos de personajes clásicos, pequeños guiños, referencias y comentarios sobre otras historias de la saga por doquier. Las Guerras Clon, Rebels, La Venganza de los Sith, Una Nueva Esperanza, El Imperio Contraataca, El Retorno del JediRogue One sabe utilizar el baúl de los juguetes de Star Wars con gran maestría y deleitarnos con una buena ración de fanservice bien servido.

 Rogue One es genial, pero presenta un inconveniente del que beben todos los pequeños fallos que podemos atribuir a la cinta, y es que es una película autoconclusiva dentro de universo de casi 40 años de historia. Esto quiere decir que los recién llegados a la saga, son inmunes a los golpes de efecto basados en la nostalgia y las apariciones estelares de sus personajes.

El elenco protagonista, el equipo Rogue One, es un grupo dispar de antihéroes con sus propias habilidades y cargas emocionales que no llegan del todo a explorarse ya que la cinta avanza a toda velocidad y no hay tiempo para detenerse en ellos, lo cual es una auténtica pena porque hay mucha pasión en cada uno de los personajes. Por poner una comparación, el trío protagonista de El Despertar de la Fuerza, Poe Dameron, Rey y Finn despliega un gran carisma en apenas unos minutos en pantalla, resulta extremadamente fácil empatizar con sus personajes y llegas a quererlos en apenas media hora de película.

Aquí la historia se va desarrollando a un ritmo tan alarmante, que los personajes son casi arrastrados a la acción y te dejan con una enorme sensación de haberlos querido conocer mejor.

No solo ocurre esto con los protagonistas. El villano revelación de esta película, el director Orson Krennic (Ben Mendelsohn), no llega a brillar en ningún momento de la película y es absorbido por la presencia de titanes clásicos como Tarkin o Darth Vader, que tienen muchos menos momentos en pantalla que él.

Otro personaje a destacar es Saw Gerrera (Forest Whitaker), el primer personaje que salta de la serie de animación Las Guerras Clon a la gran pantalla y que pronto también veremos en Rebels. Saw Gerrera, se come la pantalla cuando aparece. Su personaje, representa más a un terrorista que a un libertador, sus métodos son crueles y su cordura pende de un hilo. Su mera presencia nos hace darnos cuenta de que Rogue One habla de temas tan profundos y oscuros como son el sacrificio, el fanatismo, la pérdida, la depresión y el odio, de una forma magistral, apenas superficial, pero que hace mella en nosotros. A pesar de ello, creo tristemente que su personaje daba más de sí, pero su presencia durante toda la cinta hubiera significado para el equipo Rogue One lo que Tarkin es para Krennic.

En definitiva, Rogue One se ha ganado su lugar en la cronología de la saga Star Wars y nos ha demostrado que Disney ha dado su primer paso hacia un mundo sin límites…

 

Veredicto

Lo mejor: La batalla de Scarif. Saw Gerrera. Tarkin. La escena final de Darth Vader. El enorme repertorio de guiños para los fans de la saga.

Lo peor: El difuso personaje del director Krennic. La banda sonora cumple su función sin darnos auténticos momentos de emoción. Sus puntos fuertes dependen de un amplio conocimiento de la saga.

 

 

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