Crítica de “La Tortuga Roja” – Oda minimalista a la naturaleza

Crítica de La Tortuga Roja – Dirigida por Michael Dudok de Wit – Distribuida por Karma Films. 

Michael Dudok de Wit, se encabezó a dirigir su primer largometraje cuando Ghibli se interesó en él por ser uno de los mejores directores del cine de animación de autor de nuestro tiempo. Después de impresionar a Hayao Miyazaki, de ser nominado al Oscar por The moine et le paisson (1994) y ganador de del mismo premio con Father and Daugther (2000), el director holandés de 63 años decidió ser participe de la que es, a día de hoy, una de las mejores joyas que el cine de animación ha traído al cine.

Dudok de Wit sigue apostando por realizar obras sencillas con un profundo e intenso mensaje en su interior. La Tortuga Roja, sin embargo, sigue muy de cerca los pasos de su corto de animación más conocido, Father and Daughter, puesto que ambas  hablan sobre el paso del tiempo y sobre cómo la juventud acaba tomando el relevo de los mayores para seguir adelante. Pero Dudok de Wit es mucho más ambicioso y va un paso más allá con su primer largometraje. Al tener mayor tiempo para narrar una historia, el director experto en animación ha podido añadir un compendio de conceptos filosóficos que son transmitidos sin un solo diálogo.

Con un inicio muy similar al de Kubo y las dos cuerdas mágicas, La Tortuga Roja da su pistoletazo de salida con un naufrago que ha quedado atrapado en una isla desierta y que solo posee la compañía de los animales que habitan en ella. En uno de sus intentos para escapar, una tortuga roja se topará en su camino cambiando así su vida. Puede que la idea principal de la historia no sea muy original, ya que bebe bastante de cintas como Robinson Crusoe de Daniel Defoe y, en cierto modo, de una de las historias de los Hermanos Grimm; el príncipe rana o incluso con Lo Imposible de J.A Bayona. Pero sí que resulta novedoso el hecho de que una cinta casi muda llena de silencios, casi religiosos, pueda trasladar al espectador todo tipo de sentimientos, desde ira o tristeza hasta alegría y esperanza. Con tal solo un par de gestos o expresiones de los desconocidos protagonistas, Dudok de Wit tiene suficiente para que el público empatize con los personajes y la naturaleza por la que se envuelto.

Una naturaleza que está estudiada y representada al milímetro acompañada por una banda sonora orquestral de Laura Pérez que, muy hábilmente, combina los sonidos de los animales y la naturaleza ya nombrada para crear un ambiente lo más realista posible.

En corto, Michael Dudok de Wit nos ha regalado un largometraje de animación inigualable al igual que bello.Además, el hecho de que su historia suceda enteramente en la naturaleza, le sirve también al director como arma de doble filo para reivindicar al mundo que debemos cesar nuestro maltrato hacia ella y empezar a colaborar entre todos para devolverle su esplendor.

Veredicto

Lo mejor: Su sencillez, la calidad de la animación y la banda sonora.

Lo peor: A veces cuesta captar según qué mensajes.

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