Crítica de “Dunkirk” – Juego, set y partido para Nolan

Crítica de Dunkirk – Dirigida por Christopher Nolan – Protagonizada por Fionn Whitehead, Tom Glynn-Carney, Jack Lowden, Harry Styles, Aneurin Barnard, James d’Arcy, Barry Keoghan, Kenneth Branagh – Producida y Distribuida por Warner Bros. Pictures. 

Christopher Nolan siempre había sido un director al que le encantaba realizar tramas sumamente enrevesadas con múltiples giros de guión y con tracas finales que rompían todos los esquemas que componían la estructura narrativa del largometraje. Sin embargo, con Dunkirk todo eso se ha perdido. Nolan firma aquí su obra más personal y de autor hasta la fecha y, sin ninguna duda, uno de los mejores films bélicos de la historia del cine. Cambiando por completo su estilo de hacer cine -sin dejar de lado la obsesión por narrar diversas tramas en montaje alterno- y se corona como uno de los mejores directores en lo que va de siglo. Pero, ¿por qué Dunkirk es tan especial?

Hasta ahora, las películas bélicas siempre habían explicado la crueldad de la guerra y la historia de la misma a través de unos personajes ficticios, y con grandes dosis de drama pasteloso combinados con frecuentes escenas de acción para mostrar, obviamente, cómo se supone que era la guerra. Y aquí es cuando aparece el director de Insterstellar, Origen y demás, para saltarse las normas e instaurar un nuevo método para plasmar en la gran pantalla cómo se ve la guerra. Es más, con Dunkirk Nolan no quiere que el espectador vea la guerra, quiere que la sienta. Quiere introducir a todo aquel que se pare a observar el film en esas playas francesas llenas de cadáveres con constantes bombardeos. Quiere que se ahogue con los soldados Aliados si un barco es derribado por una avioneta enemiga. Y quiere, sobre todo, que nos demos cuenta de que la supervivencia es un asco. Que es capaz de arrebatar la humanidad de un hombre si eso conlleva a sobrevivir y poder ver salir el sol un día más. Aquí no gozaremos de espectaculares efectos especiales como en la reciente Hasta el último hombre, sino que seremos testigos del realismo de las batallas y de la cruda realidad.

En cierto modo, es como ver un documental. Solo que está rodado a 70mm y con un sonido tan nítido y grandioso que resulta increíblemente atractivo para los sentidos aún a pesar de que no haya una historia ni unos personajes definidos. Ni siquiera demasiados diálogos. Es un film que se construye y se narra mediante el poder de la imagen y del sonido. Lo cual define perfectamente lo que es el cine como concepto.

Todavía es pronto para hablar de Oscars, pero Dunkirk resulta ser un producto tan fascinante, embelesador e hipnótico que resulta francamente difícil no catalogarla como la mejor película del año a falta de cinco meses para que este termine. Si Interstellar, Origen, la trilogía de El Caballero Oscuro y Memento eran grandes películas que se salían radicalmente de la media, Dunkirk es la obra que culmina la carrera de tan grandes obras.

 

Veredicto

Lo mejor: Su fotografía, su montaje, su sonido, su dirección… ¿todo?

Lo peor: El personaje de Whitehead acaba resultando tedioso en comparación al de Tom Hardy.

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