Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur (2017, Guy Ritchie) 

Más allá de que Guy Ritchie sea buen director o no, esta nueva adaptación del mito artúrico no hay por dónde cogerla. Ya sea por su frenético montaje -el habitual, de hecho, del director- o por sus dosis insanas e indecentes de CGI. Ritchie ha trasladado el espíritu de Snatch, RockNRolla y demás films de su filmografía a un mundo medieval sucio lleno de magia y fantasía que, desde luego, merece por lo menos el reconocimiento de haber recreado tales leyendas y seres mitológicos aunque desentone por completo con la clásica historia de Arturo y su Excalibur y sea, además, muy grotesco de ver por el poco cuidado que se ha tenido a la hora de mezclar esos efectos digitales con los verdaderos actores que componen el film. Es evidente la fijación de Ritchie en otros directores como Peter Jackson, experto en recrear universos mediante el uso abusivo de CGI, pero sin olvidar su propio estilo de cine de gángsters que proporciona a este mito artúrico una visión mucho más social y política en lo que respecta a separación de clases sociales y castas.
Su elenco de actores, vestidos, peinados y, en general, caracterizados como si fueran a una pasarela de Milán a revivir prendas antiguas, no ayudan para nada para intentar reanimar las aborrecibles escenas de acción imposible y comedia barata con la que Ritchie ha dotado a su film. Es cierto que la acción y el humor siempre han ido cogidos de la mano en sus largometrajes, pero aquí parece haber algo que no termina de conectar entre ambos para que la cinta funcione como es debido. Es como ver las cinemáticas de un videojuego protagonizado por hombres fornidos que viven en un mundo de fantasía que bebe en exceso de Juego de Tronos -serie de la que recicla un par de actores que ya parecen haberse encasillado en el medievo-.

Una de las características más valiosas e importantes de Ritchie es que sus películas tenían la garantía de entretenimiento. Dejando de lado en si la calidad del film era correcta o no, pero conseguía que el espectador disfrutase en mayor o menor medida durante la duración del film en cuestión. Sin embargo, con su versión de el mito del rey Arturo, consigue justo lo contrario por meterle demasiada mano a los efectos digitales. Aunque puede que esté practicando para cuando tenga que dirigir el live-action de Aladdin. En cualquier caso, este no es su género ni su cine -a pesar de que se vea constantemente su firme marca como director-.

 

Veredicto

Lo mejor: Que Guy Ritchie haya intentado hacer suyo el mito del rey Arturo.

Lo peor: Más que una película parece un videojuego plagado de superhombres fornidos acompañados de demasiada fantasía.

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