Crítica de “Kingsman: Servicio Secreto”

Crítica de Kingsman: Servicio Secreto – Dirigida por Matthew Vaughn – Protagonizada por Colin Firth, Samuel L. Jackson, Taron Egerton, Mark Strong, Michael Caine, Sofia Boutella, Sophie Cookson, Mark Hamill – Producida por Twentieth Century Fox Film Corporation. 

Kingsman no podría haber sido una película mejor. Matthew Vaughn ofrece aquí un largometraje que sirve como arma de doble filo: por un lado, tenemos un homenaje a aquellos films de espías de los años 60 y 70 protagonizados mayormente por el ya conocidísimo e idolatrado James Bond. Y, por el otro, una adaptación del cómic de Mark Millar que sirve para crear un nuevo universo cinematográfico capaz de dejar su propia marca aún sabiendo, y mostrando sin intención de esconderse -de hecho, en la propia película hablan de los films clásicos de espías con argumentos absurdos e imposibles-, que es una historia que camina por el mismo sendero que el del agente 007. Solo que, aquí, Vaughn combina esa elegancia digna de los más talentosos espías con un espectáculo macabro y sonado que gustará incluso a aquellos que sean firmes defensores de la idea de que los blockbusters, no son cine.

En sí, la cinta es una especie de mezcla entre el género de acción y los largometrajes de superhéroes de Marvel y DC -sobre todo por esa banda sonora- donde las secuencias de acción son rodadas con absoluto milimetraje para que el espectador no despegue la mirada de la pantalla y quede sumamente sorprendido por el cuidado con el que se han rodado dichas escenas. Combinando algunos planos secuencia con música cañera para ayudar a dicho espectador a introducirse de un modo más íntimo en esa marabunta de golpes y sangre. Golpes que, por cierto, duelen de verdad. Y en ese sentido Vaughn renuncia a la elegancia de sus protagonistas, junto con la de su puesta en escena, para ofrecer un circo gore que sería sin duda aclamado en cualquier circo romano.

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Kingsman: Servicio Secreto es la carta de presentación para las nuevas generaciones que quieran tener una clara y firme toma de contacto con los largometrajes de acción que no tienen ninguna intención de transmitir nada más que no sea un juego de luces bárbaro y atractivo. Es por ello por lo que el protagonista, Taron Egerton, se convierte en el Bond generacional actual con una larga carrera por delante en el ámbito de lo confidencial y los servicios secretos. Aunque, a pesar de que él sea el protagonista “oficial”, el film se ve encabezado por un Colin Firth que huye de sus comedias de “El diario de Bridget Jones” y de un Samuel L. Jackson que varia un poco su papel habitual en películas de acción para convertirse en un villano un tanto excepcional, pues es incapaz de presenciar cualquier tipo de violencia sin vomitar. Ambos actores, están brillantes.

Muchos han fracasado en intentar realizar una adaptación de 007, ergo, donde aquellos han caído, Matthew Vaughn ha triunfado. Kingsman es solo un show de luces de colores y fuegos artificiales, sí. Pero qué bien funciona y qué bien luce.

 

Veredicto

Lo mejor: Sus constantes homenajes al cine de espías. Que sea tan loca y gamberra con esa pizca de gore.

Lo peor: Su duración de dos hora puede resultar excesiva.

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