Crítica de “Una verdad muy incómoda: ahora o nunca”

Crítica de Una verdad muy incómoda: ahora o nunca – Dirigido por Bonnie Cohen y Jon Shenk – Protagonizado por Al Gore – Distribuida por Paramount Pictures Spain. 

Al Gore vuelve a la carga después de su primer documental, Una Verdad Incómoda, para seguir haciendo hincapié en que, por decirlo suavemente, el mundo se va al garete por culpa del calentamiento global y no hay nadie, excepto él y sus discípulos, que se pongan las pilas para intentar arreglarlo. Esta vez, el vicepresidente Al Gore se ha centrado en los huracanes y desastres naturales acaecidos recientemente en Filipinas y Estados Unidos para que el mundo vea el efecto inmediato que provocamos en la madre naturaleza. Se han perdido vidas, mucha gente se ha visto obligada a buscarse un nuevo hogar y las ciudades están dejando de ser lo que eran debido al peligro de las tormentas cargadas con las llamadas -como él mismo lo denomina- “bombas de lluvia”.

El documental, como cualquiera, está cargado con cantidad de vídeos reales, documentos oficiales y noticias que ni siquiera han llegado a retransmitirse por televisión debido al poco interés político sobre el asunto. Pero, tranquilos, que para eso viene Al Gore. Para abrirnos los ojos ante su infinito saber sobre el tema. Además de, por otro lado, dejar caer que perdió las elecciones a presidente a causa de sus intereses con el medio ambiente. Los cuales no acabaron de convencer a sus votantes ni tampoco a sus otros compañeros de oficio. Y aunque Una verdad muy incómoda: ahora o nunca resulte ser un documental increíblemente atractivo gracias a la gran facilidad y naturalidad con la que muestra y explica los complejos conceptos científicos que se tratan, Al Gore cae en eso, en hacerse autopublicidad gratuita. Cosa que acaba derivando a otros caminos que nos sacan por completo de las ligeras clases teóricas que da Gore sobre el tema.

Y cómo no, Estados Unidos debe quedar siempre por encima de todos los demás países del mundo. No despreciando a los otros pueblos de la Tierra pero sí menospreciando cualquier cosa que hagan, porque siempre será menor a cualquier esfuerzo que realicen los americanos. En otras palabras, nadie como ellos se pone manos a la obra con el calentamiento global, el problema de la contaminación, etc. Es un documental que se deja ver fácilmente y, como he dicho anteriormente, resulta hasta atractivo. Pero el continuo bombardeo de Al Gore ensalzando América y lo muy agradecidos que debemos estarle a él y a sus pupilos, que parece ser que son los únicos preocupados por el tema, hacen de él un producto audiovisual cansino y demasiado patriótico como para llegar a un gran número de personas. Una vez acaba el documental, entran más ganas de volverse americano que de unirse a la causa de Gore.

 

Veredicto

Lo mejor: La fotografía y su naturalidad para explicar un tema tan alarmante.

Lo peor: Que Estados Unidos quede siempre como lo mejor del mundo y el resto como basura que solo le sirve de lastre.

 

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