James Franco no ha sido siempre un artista demasiado querido en Hollywood, para qué nos vamos a engañar. Conocido mayormente por realizar films de comedia, como la reciente ¿Tenía que ser él?, Franco aprovecha toda su experiencia como actor humorístico para dar vida a The Disaster Artist. Cinta que sirve como homenaje-parodia -aunque en realidad es un making of- del largometraje The Room (2003), dirigido, protagonizado, escrito y producido por Tommy Wiseau. Un personaje del mundo del cine que ha sido, según lo plantea la película, un misterio, dado que se desconoce su edad, su lugar de nacimiento y la cantidad inhumana de dinero de la que dispone para realizar sus propios proyectos.
Franco se refleja sin vergüenza en la figura de Wiseau dirigiendo, produciendo y protagonizando The Disaster Artist. Con ella, quiere mostrar al mundo la verdadera cara de los artistas infravalorados que no consiguen ni una sola oportunidad para ofrecer lo mejor de ellos mismos. Sin renunciar, eso sí, a su perfecto dominio sobre la comedia, elevada aquí a un control absoluto del absurdo que le sirve como carta de presentación para aclarar al público que, si él quiere, puede ser un actorazo. Su interpretación, de hecho, llega a ser tan despampanante que eclipsa a todos los demás actores con los que comparte reparto. Es una película que habla sobre él. Sobre su manera de hacer cine. Su manera de entender la comedia. Y su manera de decirle a Hollywood y a Los Ángeles que no hay necesidad de seguir sus reglas para conseguir llegar al éxito. El hecho de utilizar a The Room como tema principal es solo una excusa para que Franco, igual que hizo Chaplin con el nazismo en El Gran Dictador, haga su discurso sobre lo que él piensa acerca del mundo del cine.

Wiseau es desde ya la figura más importante en la carrera de James Franco, tanto como actor como de director. Un figura que le ha servido para, tal y como él cita en el largometraje, “callar bocas” y demostrar así su talento ante y detrás de las cámaras. The Disaster Artist es la mejor comedia del 2017 y uno de los mayores homenajes de la historia del cine. Un film que va dirigido a todos aquellos freaks con sueños que parecen imposibles de conseguir. No tendrá un tono fantástico, pero sin duda ha sido la mejor sorpresa de la 50 edición del Festival de Sitges. 

 

Veredicto

Lo mejor: James Franco y su increíble capacidad de elevar el absurdo hasta convertirlo en la fórmula perfecta para la comedia de Hollywood.

Lo peor: Absolutamente nada.

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