Olvídate de Nick (2017, Margarethe von Trotta)

Puede que la comedia no sea el punto fuerte de Margarethe von Trotta, directora alemana conocida por su cine feminista en clave de drama. El género que intenta abordar con su nuevo largometraje, Olvídate de Nick, no le sienta para nada bien. El film quiere poner en pantalla las adversidades a las que un par de mujeres de más de 40 años se enfrentan en su día a día. Temas como la maternidad, la independencia económica, el envejecimiento y, por ende, la belleza, y un largo etcétera son los que reinan durante todas y cada una de las escenas que componen la cinta. Y son temas que hubieran funcionado de maravilla si se tratasen tal y como se plantean, es decir, desde la más pura comedia y no desde la perspectiva de querer profundizar en exceso en todos y cada uno de esos conceptos. Además que las protagonistas, Katja Riemann e Ingrid Bolso Berdal parece que se hayan escapado de algún episodio, o película, de Sexo en Nueva York y hayan aterrizado en un escenario Shakesperiano con el que no encajan. O, por lo menos, no encajan la mayoría de las veces, puesto que cuando Olvídate de Nick se entrega absolutamente a la comedia, sin más, ambas demuestran que tienen una química excelente en pantalla. Costaría decir cuál de las dos está mejor porque las dos se dejan la piel en intentar reproducir aquello que von Trotta quiere plasmar. El problema es que por muy bien que las actrices interpreten a sus personajes, con una naturalidad sorprendente incluso, el guión del film tiene demasiados altibajos como para ser convincente.

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Su argumento, en primera instancia, ya resulta algo totalmente inverosímil: dos mujeres, divorciadas del mismo hombre, comparten piso en Nueva York porque cada cual cree ser la legitima heredera del ático que Nick, su exmarido, les dejó. Y en ese periodo que están juntas, Jade y María ven que en el fondo no son tan distintas. Lo que parece, realmente, es que Olvídate de Nick no tenga argumento per sé y solo sea una excusa para exponer aquellos temas que he comentado anteriormente. No se crea una conexión entre la historia y el espectador. Por lo que, o se es alguien que está pasando por una situación similar o cuesta mucho entrar en el juego que von Trotta propone. Su inicio parece decantar la película por una ruta similar a la de No hay dos sin tres de Nick Cassavetes. Y no por su temática, que también hay cierta semejanza, sino por el concepto de unir un grupo de mujeres que ha estado con el mismo hombre y este las ha terminado dejando por otra mejor, o más joven, o engañando. Sin embargo, von Trotta despliega una comedia incapaz de hacer reír lo suficiente como para que sea ese género el que impere en su discurso. Más bien es una excusa para que el contenido sea aliñado con un ritmo más ligero y un toque de gracia. Como drama, puede que el contenido le hubiera funcionado mejor a von Trotta.

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